Es una de las primeras decisiones que toma cualquier persona que va a empezar un negocio, y no tiene una respuesta única: depende del riesgo de la actividad, de la inversión inicial y de cuánto se espera facturar.
Autónomo
Trámites de alta más rápidos y baratos, y una fiscalidad más sencilla (IRPF en lugar de Impuesto de Sociedades). El inconveniente principal es la responsabilidad: el autónomo responde con su patrimonio personal de las deudas del negocio, aunque desde 2021 existe la figura del "emprendedor de responsabilidad limitada" que protege la vivienda habitual bajo ciertos requisitos.
Sociedad Limitada
Requiere un capital social mínimo, escritura pública ante notario e inscripción en el Registro Mercantil, con más costes de constitución y de gestión contable. A cambio, la responsabilidad queda limitada al capital aportado a la sociedad (salvo excepciones legales), y en negocios con beneficios elevados el Impuesto de Sociedades puede resultar más ventajoso que el IRPF.
Algunas preguntas que ayudan a decidir
- ¿La actividad conlleva un riesgo económico o de responsabilidad significativo frente a terceros?
- ¿Vas a necesitar financiación externa o socios inversores?
- ¿Qué volumen de facturación y de beneficio esperas los primeros años?
No hay una fórmula única válida para todos los casos. Cuéntanos tu proyecto y te ayudamos a valorar qué opción encaja mejor.
